
Con más de un tercio de los adultos obesos, tasas elevadas de sobrepeso infantil y graves consecuencias asociadas, expertos alertan que Paraguay debe reforzar políticas de salud pública para enfrentar esta enfermedad.
La obesidad en Paraguay ha pasado de ser una preocupación técnica a convertirse en una crisis sanitaria de proporciones crecientes. Lo dicen los datos: según el World Obesity Atlas 2025, el 36 % de los adultos ya presentan obesidad, y cerca del 73 % tiene un índice de masa corporal (IMC) alto. Estas cifras no solo reflejan un problema actual, sino también proyecciones alarmantes para 2030.
Ese mismo informe estima que para 2030 Paraguay tendrá más de 3,7 millones de adultos con un IMC alto, perfilándose una población con mayor riesgo de enfermedades no transmisibles como diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
La doctora Evelyn Aponte afirmó que cada vez se presenta a edades más tempranas la resistencia a la insulina por obesidad, incluso en los más pequeños.
“Antes se consideraba una enfermedad del adulto, sin embargo hace un tiempo en pediatría vemos con más frecuencia la obesidad infantil”, dijo.
¿Qué pasa cuando el páncreas trabaja de más?
Explicó que por un tiempo el organismo trata de compensar y mantener la reserva normal. “Cuando el mecanismo de protección inicial se rompe empieza el proceso de diabetes”, dijo.
Un estado de resistencia a la insulina es reversible, afirmó la doctora Evelyn Aponte, endocrinóloga y diabetóloga. Destacó la importancia de que a menor edad hay que tomar los recaudos para corregir.
El sobrepeso y la obesidad incrementan la probabilidad de desarrollar enfermedades metabólicas, entre ellas la diabetes tipo 2, hipertensión arterial, dislipidemias y síndrome metabólico.
Se estima que unas 2.600 muertes al año en Paraguay están asociadas directamente con el exceso de peso. Eso equivale a aproximadamente una de cada diez muertes nacionales.
El impacto tampoco se limita al cuerpo físicamente: problemas articulatorios, baja calidad de vida, afecciones respiratorias, trastornos psicológicos como depresión o ansiedad, e incluso exclusión social, son parte del cuadro que enfrentan quienes viven con obesidad.
El Nacional