
La reciente llegada de efectivos militares para patrullar la frontera tras una ola de asesinatos ha generado preocupación en el sector comercial de Pedro Juan Caballero, afectando el flujo de compradores brasileños. El licenciado Tomás Julián Medina, miembro de la Cámara de Industria y Comercio, se refirió sobre el impacto de la violencia y el despliegue de seguridad en la economía local.
Medina, en charla para Urundey FM señaló que, si bien la presencia militar es un intento de calmar la situación, el problema de fondo radica en la aparente fragilidad de las instituciones locales. “El trabajo que van a hacer acá es paliativo, momentáneo, se calman las aguas, seguramente con el control, pero lo que más se nota en Pedro Juan Caballero es que, aparentemente, las instituciones son frágiles,” afirmó el comerciante.
Sugirió que la solución permanente no pasa por traer fuerzas de seguridad externas, sino por fortalecer la coordinación interna. Propuso crear un “consejo permanente” que reúna semanalmente a la sociedad civil organizada (Cámara de Comercio, círculos de profesionales) con las autoridades del sector público (Ministerio Público, Policía, Municipalidad, etc.).
Medina criticó la falta de eficiencia de las instituciones, citando como ejemplo la incapacidad de corregir problemas menores como la polución sonora en la ciudad, lo que evidencia la dificultad para abordar problemas más graves. “Si tuviéramos un consejo pues un poquito más fuerte, no habría necesidad de que tomen medidas ni traer personas de otro lado,” aseveró.
El comerciante resaltó el alto costo de mantener las estructuras públicas anualmente (estimando cifras millonarias para el Ministerio Público, Palacio de Justicia, Policía Nacional, etc.) y cuestionó por qué con esa inversión no se logra una convivencia pacífica y armónica.
Impacto negativo en el comercio fronterizo
Medina confirmó que la presencia militar inmediata ya está teniendo un efecto negativo en el comercio. “De forma inmediata repercute, vamos a tener por lo menos unos 30 días de un bajón grande,” sentenció.
Explicó que esta situación es normal, pues las malas noticias sobre violencia se expanden rápidamente, y los compradores brasileños ya están tomando precauciones y enfrentando controles más estrictos en sus rutas. Aunque confía en que la situación se “acomode” con el tiempo, lamentó el daño a terceros y el impacto en el flujo comercial, justo en el inicio de la época fuerte de ventas (noviembre y diciembre).
Finalmente, el representante de la Cámara de Industria y Comercio reiteró la necesidad de que las instituciones coordinen sus acciones y trabajen “por resultados, por producción y por objetivos” para garantizar mejores condiciones para el desarrollo económico y social de la ciudad.
Urundey FM