CRÓNICAS CIUDADANAS

¿Separados o Unidos por Asunción?

 

Mientras los precandidatos Agustín Saguier, Álvaro Grau y Johanna Ortega impulsan una elección interna para definir la candidatura única de la oposición, Soledad Núñez se desmarca del acuerdo y profundiza las tensiones dentro del bloque “Unidos por Asunción”. Las viejas disputas, la falta de liderazgo y los egos personales vuelven a dividir a la oposición, que desperdicia una oportunidad histórica frente a un oficialismo desgastado pero disciplinado.

Asunción se encuentra sumida en el abandono. Las calles rotas, la deuda municipal en alza y la gestión sin rumbo son el reflejo de años de desidia y mediocridad política. El desgaste del Partido Colorado parecía abrir un escenario ideal para que la oposición finalmente se organice y dispute con seriedad el control de la Municipalidad.

Pero, una vez más, la falta de madurez política podría arruinar lo que puede ser una oportunidad histórica. Los partidos y movimientos agrupados en la alianza “Unidos por Asunción” no logran siquiera acordar un mecanismo de selección de candidaturas. En vez de discutir propuestas para la ciudad, se enredan en peleas internas, sospechas mutuas y una competencia de egos que solo beneficia al oficialismo.

Saguier, Núñez y la interna que desnuda el caos opositor

El precandidato Agustín Saguier reveló que él, junto con Álvaro Grau y Johanna Ortega, había llegado a un entendimiento para definir la candidatura mediante urnas delivery, un método que —según dijo— garantizaba transparencia y participación. Sin embargo, denunció que Soledad Núñez se opuso a esa modalidad y sugirió que estaría alentada por pequeños partidos que buscan mantener su nombre en carrera sin medirse con nadie.

“Estoy dispuesto a competir con el método que sea, siempre que sea transparente”, afirmó Saguier, y advirtió que se debe priorizar el objetivo mayor: recuperar la Municipalidad de Asunción, no alimentar intereses personales.

La tensión dejó al descubierto el caos interno de la oposición. No se trata de un simple desacuerdo técnico, sino de una profunda falta de confianza política que impide cualquier estrategia común.

Núñez pide madurez, pero su propio bloque no la practica

Ante la polémica, Soledad Núñez —una de las figuras más visibles de la oposición capitalina— intentó calmar las aguas asegurando que “no hay ningún quiebre” y que lo que se necesita es “madurez política”. Sin embargo, sus declaraciones, lejos de cerrar la grieta, confirmaron lo evidente: el bloque opositor carece justamente de esa madurez que reclama.

Núñez defendió que no se debe “satanizar ningún método” y se mostró optimista con la posibilidad de alcanzar un consenso antes de fin de año. Pero el optimismo no alcanza cuando la realidad muestra un espacio dividido, sin coordinación ni liderazgo efectivo.

Mientras tanto, el oficialismo observa en silencio, confiado en que los adversarios volverán a tropezar en el mismo obstáculo de siempre: la falta de unidad.

El Partido Colorado, un ejemplo de pragmatismo electoral

La comparación es inevitable. Mientras los sectores opositores se consumen en discusiones internas, el Partido Colorado vuelve a demostrar por qué domina el tablero político: deja las diferencias para después.

En cada contienda electoral, los colorados archivan sus disputas, se alinean bajo un objetivo común, trazan una estrategia y avanzan con disciplina. Solo cuando ganan el poder retoman los debates internos. Esa mentalidad pragmática —que muchos critican— es justamente lo que les permite mantener el control de casi todos los espacios de decisión del país.

La oposición, en cambio, discute antes de organizarse, se divide antes de votar y se autodestruye antes de competir.

Los mismos errores, las mismas consecuencias

Cada elección repite el mismo libreto. Prometen unidad, se fotografían juntos, firman acuerdos y luego se desgarran en disputas que exponen su fragilidad política. El resultado es siempre el mismo: un voto fragmentado y una nueva victoria colorada.

Hoy, el bloque Unidos por Asunción enfrenta el mismo dilema. Mientras los precandidatos se enredan en discusiones sobre encuestas, urnas o mecanismos, los problemas de la ciudad siguen acumulándose sin una sola propuesta concreta en común.

La gente no espera debates sobre el método de selección. Espera un plan para sanear las finanzas municipales, mejorar los servicios y rescatar una capital en decadencia. Pero eso, una vez más, quedó relegado a segundo plano.

Una oposición que no madura, un oficialismo que no necesita esforzarse

El constante triunfo del Partido Colorado no es su gestión, sino su estrategia. Y el gran fracaso de la oposición no es perder elecciones, sino repetir una y otra vez los mismos errores sin aprender nada.

Mientras los colorados siguen ganando porque saben unirse cuando hace falta, la oposición vuelve a demostrar que le falta visión, liderazgo y carácter para comportarse como alternativa.

El país no necesita más discursos sobre unidad. Necesita dirigentes capaces de construirla. Pero a juzgar por lo que ocurre en Asunción, esa lección sigue siendo demasiado difícil de aprender para quienes dicen querer cambiar las cosas.

El Nacional

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